domingo, 19 de septiembre de 2010

Refugio.

Ojalá alguien ejerciera ahora mismo de confesor para mí. Necesito un par de oídos sordos, una mente sin prejuicios y un corazón despiadado que escuche mis quejas, mis miedos y mis más oscuros deseos sin juzgarme.

Suena música en mi cabeza. Siempre la misma melodía. Nuestra canción. Esa que te hace volver a mí día tras día y que me lleva a ti siempre que quieres. Son suficientes un par de acordes para que corra a tu lado como si no tuviese ningún otro sitio en el que refugiarme. Y me dejo caer en tus brazos, para dejar de sentirme tan sola. Me asusta darme cuenta de que en realidad no hay ningún otro sitio en el que quisiera estar. No existe otro lugar en el que desee esconderme. Porque no necesito más que el calor de tu cuerpo para sentirme bien. Y lo peor es que tú nunca lo sabrás. Ni te imaginas cuántas veces he soñado con poder acurrucarme contra tu pecho y que tus manos vuelen por mi cuerpo. No sospechas siquiera que esos murmullos que oyes a veces no son más que lejanas palabras de amor. Mi alma en un susurro para decirte cuánto te amo. Y nunca dejará de ser eso, un rumor lejano, porque no puedo alzar la voz y gritártelo en plena cara. Hay tantas cosas que me impiden hablar que debo conformarme con lo poquito que quieras darme. Con esos "Te quiero" furtivos que a veces se te escapan casi sin querer, con esos "Mi Cielo" que me parten por la mitad, que quiebran mis huesos y me arrancan una a una las palabras de siempre. "Yo también te quiero".Duck!, lo digo tan en serio que podría tatuármelo en la frente.


Cuánta frustración.

Cuántas cosas por decir y qué poco puedo hacer... Si tú me dejaras... Si pudiese hacer y deshacer...







Mi patito... Mi refugio...

lunes, 13 de septiembre de 2010

Visitas inesperadas.

Ay! Las visitas inesperadas... Aquellas que aparecen cuando menos se las espera.
Y suelen ser personas a las que quieres, y te encanta que vengan, les abres las puertas de tu casa (y de tu nevera) pero tu mente y tu corazón no se ponen de acuerdo, porque quieres a esos amigos/familiares que a veces parece que no tengan casa propia, pero también desearías estar en cualquier otro lugar, con otra persona. Y es ahí donde se ven las caras, mente y corazón y dejan tu Yo consciente hecho polvo después de prestarse como campo de batalla.

Y tu corazón se revela sufriendo por esa otra persona que languidece esperando, quizá matando el tiempo leyendo palabras que le dejaste mientras volvías. Palabras pasadas, muertas y enterradas que horas después de haber sido escritas, empiezan a perder sentido.

Entonces te sientes egoísta por odiar no pensar en esas personas que han venido a verte y aguantas estoicamente, sonríes y dejas que se queden, que invadan tu espacio y se coman tu tarta de manzana. Porque les quieres.
Hasta que llega un momento en que ya no puedes más y te levantas y pones la escoba del revés detrás de la puerta, porque tu abuela siempre ha dicho que esas cosas funcionan y así se van las visitas no deseadas.
Pero no se van y te desesperas. Y crece en ti el deseo de huir, de salir corriendo al encuentro de otra cosa, de algo tan diametralmente distino que hasta podría parecer mentira. Y es justo entonces cuando te sientes más desgraciada y miserable por ser tan tonta y por no tener la valentía de defender tu castillo ante la invasión de las cohortes "amiguiles". Y entonces sí, te pones de pie y sueltas la bomba:
-"Bueno, voy a ir recogiendo que las visitas querrán marcharse".-

Y joder, eso funciona!!

Y cuando se han ido empiezas a correr, inicias, reinicias y entras... No a matar, pero casi.Y te quedas con la "próstata" ( ¿qué quiso decir con eso?) en la boca porque aquella tan deseada compañía también debe marcharse y tú te quedas compuesta y planteándote liarte la manta a la cabeza para acabar fugándote con Don Jorge Drexler al, no sé, Tonight Club...


A ¿Dios? pongo por testigo de que jamás volveré a contestar al teléfono después del atardecer...



Aunque os sigo queriendo mil.




Sus.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

No, no prometo.

Movida por la curiosidad más que por cualquier otra cosa me veo embarcada en una nueva aventura en esto de Blogspot.

He de decir que no soy lo que se dice una persona de rutinas y es posible que haya momentos en los que el silencio, y tal vez las bolas de matojos secos rodando, sean lo únicos que pasen por aquí en días.

Aún así, también digo en mi favor que todas y cada una de las palabras que deje aquí "olvidadas" habrán salido desde lo más profundo de mi alma, y quedarán aquí como pequeños regalitos para el humor, el amor, el desamor, la alegría o el desaliento, y doy permiso a cada uno que tome lo que necesite.

Porque no tengo ahora mismo la intención de definir este rinconcito de retorcer palabras. No será científico, ni poético, ni siquiera sé si todo ésto llegará a constituir lo que los demás tienen concebido como idea de blog. Pero haré lo que pueda.


Ah, se me olvidaba.

También dejo constancia de la promesa de ser fiel a lo que soy.  Eso sí lo prometo.

Y de momento poco me queda por decir. 

Salvo que paséis y os pongáis cómodos, porque esto empieza ya.




Y gracias.... Por lo que queda por venir.