Estoy de espaldas y no te veo, pero te presiento antes de ser consciente de que estás ahí, justo detrás de mí.
Me susurras al oído que me quede muy quieta y que respire lentamente. Y lo hago, porque no quiero anticiparme a lo que sé que vendrá después.
Paseas los dedos por mi cuello y tus labios siembran de besos allá por donde pasan tus manos.
Me asusta sentirte tan cerca. Sé de qué eres capaz y sé a lo que yo no podré resistirme.
Me coges por la cintura y te quedas quieto un momento, y siento la firmeza de tu pecho y la fuerza con que me rodean tus brazos. No podría escapar de ti aunque quisiera...
Me sobresalto cuando tiras de mi camisa y los botones se esparcen por toda la habitación. Tengo tan agudizados los sentidos que cada botón, al caer, ha sonado como una piedra.
Y el suelo se estremece bajo mis pies cuando esa camisa cae, justo a mi lado.
Se me ha erizado la piel y no sé si es por tus caricias o por la hebilla de tu cinturón que acaba de rozar mi espalda.
Pero no siento frío, porque haces que me hierva la sangre...
No sé si podré resistir mucho más tiempo así, tan quieta, en silencio...
Me das la vuelta y ahí estás, frente a mí, tan tú, como siempre. Sonríes y me coges de la barbilla obligándome a levantar la mirada y me veo en tus ojos...
Tus manos acarician mis brazos, desde los hombros hasta los dedos, subes y bajas con una cadencia que empieza a desesperarme.
Sé qué vendrá a continuación y vuelvo a estremecerme...
Acercas tu cara lentamente hacia la mía y dejas un besito en la punta de mi nariz. Vuelves a sonreír...
"Ya puedes despertar, mi niña..."
Y te desvaneces... Como cada mañana...
Porque nadie sueña eternamente.
Retorciendo Palabras
martes, 26 de octubre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Juan-ma
Hoy iba a pasar de subir nada, porque ha sido un día abstracto y no tengo muchas fotos abstractas. Pero mira, alguien ha abierto una brecha en el muro que llevo puesto delante de los ojos y he podido ver algo de luz entre tanta confusión... Soy un mar de dudas...
Y él ha sido el artífice de toda esa tormenta. Me siento reconfortada, acompañada y protegida. Porque él cuida de mí siempre.
Me consiente, me malcría, se ríe de mis chistes cortos e imagina para mí noches locas llenas de sillas que vuelan y manos que corren por mástiles de guitarras.
Juanín (Metro ochenta de tío grande y le llamo Juanín) es quien me canta por las noches, quien consigue enviar con el viento notas musicales que me ayudan a dormir. Es su voz la que me da fuerza...
Y me ha hecho llorar. Porque las verdades como puños a veces duelen. Pero son necesarias. Y de todas las cosas maravillosas que me ha dado en tooooooodo el tiempo que llevamos siendo amigos, lo más bonito que ha hecho ha sido eso, darme un par de hostias abstractas y ponerme en mi sitio. Y lo ha hecho de una forma tan dulce y tan cálida que, cuando ha terminado, sólo he podido darle las gracias.
Y te las vuelvo a dar, pequeño, porque te quiero muchísimo, porque eres mi amigo y haces que me sienta orgullosa de ti cada día.
No sé qué sería de mí si tú no estás conmigo.
Y aquí dejo un Oh! My God! Pero de los de verdad...
"Qué poder hacer, yo sé que no está bien
mirar sin desear.... Verte.... Verte...."
Ya sabes, no?
Y él ha sido el artífice de toda esa tormenta. Me siento reconfortada, acompañada y protegida. Porque él cuida de mí siempre.
Me consiente, me malcría, se ríe de mis chistes cortos e imagina para mí noches locas llenas de sillas que vuelan y manos que corren por mástiles de guitarras.
Juanín (Metro ochenta de tío grande y le llamo Juanín) es quien me canta por las noches, quien consigue enviar con el viento notas musicales que me ayudan a dormir. Es su voz la que me da fuerza...
Y me ha hecho llorar. Porque las verdades como puños a veces duelen. Pero son necesarias. Y de todas las cosas maravillosas que me ha dado en tooooooodo el tiempo que llevamos siendo amigos, lo más bonito que ha hecho ha sido eso, darme un par de hostias abstractas y ponerme en mi sitio. Y lo ha hecho de una forma tan dulce y tan cálida que, cuando ha terminado, sólo he podido darle las gracias.
Y te las vuelvo a dar, pequeño, porque te quiero muchísimo, porque eres mi amigo y haces que me sienta orgullosa de ti cada día.
No sé qué sería de mí si tú no estás conmigo.
Y aquí dejo un Oh! My God! Pero de los de verdad...
"Qué poder hacer, yo sé que no está bien
mirar sin desear.... Verte.... Verte...."
Ya sabes, no?
martes, 19 de octubre de 2010
Redescubriendo
Tengo la mala costumbre de leer. Leo muchísimo. Devoro libros... Me los bebo.
Esta mala costumbre me acompaña desde que era niña, bien pequeña. Una mala costumbre que me "contagió" mi padre.
A los 14 años me enamoré del príncipe idiota de Dostoievski. Libro 100% recomendable "El Idiota". (No va con segundas)
Poco después cayó en mis manos el gran Joyce. Y me volví a enamorar (en inglés!!). Qué boba era con 14 años, por dios.
Bueno, a lo que voy. No he vuelto a tocar El Idiota, quizá porque no me lo ha pedido el cuerpo, pero sí he compartido estas últimas noches con James Joyce y, chato, eres increíble...
Quizá es por la madurez de mis años (cuidao, la viejuna...) porque mi mente ya no es la de una niña inocente, sino la de una mujer que ha visto de casi todo, pero me he reencontrado con él de una forma tan madura, tan carnal y tan intensa que no puedo evitar estremecerme y, tal vez, reírme de mí misma al hacerlo.
Porque no sólo le estoy redescubriendo a él, a sus Dublineses y a su Artista Adolescente, sino que también me redescubro a mí misma y caigo en la cuenta de lo inocente y entrañable que era, ains, si es que hasta siento ganas de darme un abrazo y decirme "vale... no pasa nada..." Cuánta ternura, por dios...
Me río ahora, porque entiendo cosas que antes no se me habrían pasado por la cabeza. Intenciones que entonces no pude apreciar... Eso sin contar que el jodío era un enfermo y no supe verlo.
Y volvemos a lo de siempre.
Crecemos y maduramos. Aprendemos lo que significan realmente algunas cosas (otras quedarán siempre escondidas tras un gran interrogante) y al final, sólo al final.... Lo comprendemos...
Yo te he comprendido ya.
Y te doy las gracias.
Esta mala costumbre me acompaña desde que era niña, bien pequeña. Una mala costumbre que me "contagió" mi padre.
A los 14 años me enamoré del príncipe idiota de Dostoievski. Libro 100% recomendable "El Idiota". (No va con segundas)
Poco después cayó en mis manos el gran Joyce. Y me volví a enamorar (en inglés!!). Qué boba era con 14 años, por dios.
Bueno, a lo que voy. No he vuelto a tocar El Idiota, quizá porque no me lo ha pedido el cuerpo, pero sí he compartido estas últimas noches con James Joyce y, chato, eres increíble...
Quizá es por la madurez de mis años (cuidao, la viejuna...) porque mi mente ya no es la de una niña inocente, sino la de una mujer que ha visto de casi todo, pero me he reencontrado con él de una forma tan madura, tan carnal y tan intensa que no puedo evitar estremecerme y, tal vez, reírme de mí misma al hacerlo.
Porque no sólo le estoy redescubriendo a él, a sus Dublineses y a su Artista Adolescente, sino que también me redescubro a mí misma y caigo en la cuenta de lo inocente y entrañable que era, ains, si es que hasta siento ganas de darme un abrazo y decirme "vale... no pasa nada..." Cuánta ternura, por dios...
Me río ahora, porque entiendo cosas que antes no se me habrían pasado por la cabeza. Intenciones que entonces no pude apreciar... Eso sin contar que el jodío era un enfermo y no supe verlo.
Y volvemos a lo de siempre.
Crecemos y maduramos. Aprendemos lo que significan realmente algunas cosas (otras quedarán siempre escondidas tras un gran interrogante) y al final, sólo al final.... Lo comprendemos...
Yo te he comprendido ya.
Y te doy las gracias.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Refugio.
Ojalá alguien ejerciera ahora mismo de confesor para mí. Necesito un par de oídos sordos, una mente sin prejuicios y un corazón despiadado que escuche mis quejas, mis miedos y mis más oscuros deseos sin juzgarme.
Suena música en mi cabeza. Siempre la misma melodía. Nuestra canción. Esa que te hace volver a mí día tras día y que me lleva a ti siempre que quieres. Son suficientes un par de acordes para que corra a tu lado como si no tuviese ningún otro sitio en el que refugiarme. Y me dejo caer en tus brazos, para dejar de sentirme tan sola. Me asusta darme cuenta de que en realidad no hay ningún otro sitio en el que quisiera estar. No existe otro lugar en el que desee esconderme. Porque no necesito más que el calor de tu cuerpo para sentirme bien. Y lo peor es que tú nunca lo sabrás. Ni te imaginas cuántas veces he soñado con poder acurrucarme contra tu pecho y que tus manos vuelen por mi cuerpo. No sospechas siquiera que esos murmullos que oyes a veces no son más que lejanas palabras de amor. Mi alma en un susurro para decirte cuánto te amo. Y nunca dejará de ser eso, un rumor lejano, porque no puedo alzar la voz y gritártelo en plena cara. Hay tantas cosas que me impiden hablar que debo conformarme con lo poquito que quieras darme. Con esos "Te quiero" furtivos que a veces se te escapan casi sin querer, con esos "Mi Cielo" que me parten por la mitad, que quiebran mis huesos y me arrancan una a una las palabras de siempre. "Yo también te quiero".Duck!, lo digo tan en serio que podría tatuármelo en la frente.
Cuánta frustración.
Cuántas cosas por decir y qué poco puedo hacer... Si tú me dejaras... Si pudiese hacer y deshacer...
Suena música en mi cabeza. Siempre la misma melodía. N
Cuánta frustración.
Cuántas cosas por decir y qué poco puedo hacer... Si tú me dejaras... Si pudiese hacer y deshacer...
Mi patito... Mi refugio...
lunes, 13 de septiembre de 2010
Visitas inesperadas.
Ay! Las visitas inesperadas... Aquellas que aparecen cuando menos se las espera.
Y suelen ser personas a las que quieres, y te encanta que vengan, les abres las puertas de tu casa (y de tu nevera) pero tu mente y tu corazón no se ponen de acuerdo, porque quieres a esos amigos/familiares que a veces parece que no tengan casa propia, pero también desearías estar en cualquier otro lugar, con otra persona. Y es ahí donde se ven las caras, mente y corazón y dejan tu Yo consciente hecho polvo después de prestarse como campo de batalla.
Y tu corazón se revela sufriendo por esa otra persona que languidece esperando, quizá matando el tiempo leyendo palabras que le dejaste mientras volvías. Palabras pasadas, muertas y enterradas que horas después de haber sido escritas, empiezan a perder sentido.
Entonces te sientes egoísta porodiar no pensar en esas personas que han venido a verte y aguantas estoicamente, sonríes y dejas que se queden, que invadan tu espacio y se coman tu tarta de manzana. Porque les quieres.
Hasta que llega un momento en que ya no puedes más y te levantas y pones la escoba del revés detrás de la puerta, porque tu abuela siempre ha dicho que esas cosas funcionan y así se van las visitas no deseadas.
Pero no se van y te desesperas. Y crece en ti el deseo de huir, de salir corriendo al encuentro de otra cosa, de algo tan diametralmente distino que hasta podría parecer mentira. Y es justo entonces cuando te sientes más desgraciada y miserable por ser tan tonta y por no tener la valentía de defender tu castillo ante la invasión de las cohortes "amiguiles". Y entonces sí, te pones de pie y sueltas la bomba:
-"Bueno, voy a ir recogiendo que las visitas querrán marcharse".-
Yjoder, eso funciona!!
Y cuando se han ido empiezas a correr, inicias, reinicias y entras... No a matar, pero casi.Y te quedas con la "próstata" ( ¿qué quiso decir con eso?) en la boca porque aquella tan deseada compañía también debe marcharse y tú te quedas compuesta y planteándote liarte la manta a la cabeza para acabar fugándote con Don Jorge Drexler al, no sé, Tonight Club...
A ¿Dios? pongo por testigo de que jamás volveré a contestar al teléfono después del atardecer...
Aunque os sigo queriendo mil.
Sus.
Y suelen ser personas a las que quieres, y te encanta que vengan, les abres las puertas de tu casa (
Y tu corazón se revela sufriendo por esa otra persona que languidece esperando, quizá matando el tiempo leyendo palabras que le dejaste mientras volvías. Palabras pasadas, muertas y enterradas que horas después de haber sido escritas, empiezan a perder sentido.
Entonces te sientes egoísta por
Hasta que llega un momento en que ya no puedes más y te levantas y pones la escoba del revés detrás de la puerta, porque tu abuela siempre ha dicho que esas cosas funcionan y así se van las visitas no deseadas.
Pero no se van y te desesperas. Y crece en ti el deseo de huir, de salir corriendo al encuentro de otra cosa, de algo tan diametralmente distino que hasta podría parecer mentira. Y es justo entonces cuando te sientes más desgraciada y miserable por ser tan tonta y por no tener la valentía de defender tu castillo ante la invasión de las cohortes "amiguiles". Y entonces sí, te pones de pie y sueltas la bomba:
-"Bueno, voy a ir recogiendo que las visitas querrán marcharse".-
Y
Y cuando se han ido empiezas a correr, inicias, reinicias y entras... No a matar, pero casi.Y te quedas con la "próstata" ( ¿qué quiso decir con eso?) en la boca porque aquella tan deseada compañía también debe marcharse y tú te quedas compuesta y planteándote liarte la manta a la cabeza para acabar fugándote con Don Jorge Drexler al, no sé, Tonight Club...
A ¿Dios? pongo por testigo de que jamás volveré a contestar al teléfono después del atardecer...
Aunque os sigo queriendo mil.
Sus.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
No, no prometo.
Movida por la curiosidad más que por cualquier otra cosa me veo embarcada en una nueva aventura en esto de Blogspot.
He de decir que no soy lo que se dice una persona de rutinas y es posible que haya momentos en los que el silencio, y tal vez las bolas de matojos secos rodando, sean lo únicos que pasen por aquí en días.
Aún así, también digo en mi favor que todas y cada una de las palabras que deje aquí "olvidadas" habrán salido desde lo más profundo de mi alma, y quedarán aquí como pequeños regalitos para el humor, el amor, el desamor, la alegría o el desaliento, y doy permiso a cada uno que tome lo que necesite.
Porque no tengo ahora mismo la intención de definir este rinconcito de retorcer palabras. No será científico, ni poético, ni siquiera sé si todo ésto llegará a constituir lo que los demás tienen concebido como idea de blog. Pero haré lo que pueda.
Ah, se me olvidaba.
También dejo constancia de la promesa de ser fiel a lo que soy. Eso sí lo prometo.
Y de momento poco me queda por decir.
Salvo que paséis y os pongáis cómodos, porque esto empieza ya.
Y gracias.... Por lo que queda por venir.
lunes, 16 de noviembre de 2009
Lunes!
Hoy es lunes, lunescete. También sin rima, por ahora, pero llenito de palabras y cositas maravillosas...
Momentillos de esos de llegar a casa y sentirte completamente feliz. Porque al volver, me encuentro con lo que me encuentro... Joder!!! Soy Feliz (Ves, Perse? Soy feliz, quisquillosa y tontuna, pero feliz!!)
¿Y por qué digo todo esto?
Pues no tengo ni puñetera idea, pero es lo que hay, lo que me está pasando por la cabeza justo en este momento. Y porque en un día como hoy en el que he perdido la agenda (una de mis posesiones más queridas) y no sé qué voy a hacer sin tooooooooooooooooooodas las anotaciones y Brain Storms que tenía allí apuntaditas, he decidido que voy a dedicarme a pensar sólo en ti...
Porque el lunes es mi día. Y si seguimos así pronto se convertirá en NUESTRO día. Y eso, ¿sabes? también me hace feliz...
Dios!!! Y encima la foto... Calentita, de anoche. Tal vez sin demasiado sentido para el resto de ojos del universo pero taaaaaaan grande y tan significativa mí que hasta asusta.
Y por eso es la imagen de hoy. Porque es maravilloso tenerte a mi merced. Transformarte y darte mil vueltas, cambiar lo diestro por lo siniestro y todo para que después vuelvas a ser tú. Como debería ser siempre. Porque de ti no cambiaría nada..
Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Qué ñoñez, joder....
Y qué poca vergüenza.
Jajajajajajajajajajajajaja.
Sonando - Tus manos, otra vez.
Feliz semana a todos. Jou jou jou XD.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



